29-10-2009
Mientras no lo miramos, el cielo se vacía.
Otoño, por ejemplo, se ha marchado
se ha escapado hacia el limbo, y nosotros pensamos:
¿qué falta nos hacía?
Sin embargo, era otoño. En su lugar tenemos
una estación sin nombre, y la amenaza
de un sol que se aproxima. ¿Qué falta nos hacía?
30 octubre 2009
I.
Hoy todos los perros del mundo ladran encerrados
y todos los motores cantan la eternidad del alma: nos morimos
de hastío y de miseria en un viejo rincón
donde no llueve, donde ya nunca llueve, y los árboles agonizan sin que ningún viandante se preocupe
bajo un cielo que ya no es
refugio de los dioses ni promesa del paraíso
sino fuga y depósito de escapes;
mi amor, ya no hay salida
las palabras están mudas y la lágrimas faltan
en todos los cauces secos de los arroyos secos donde las campanillas blancas y los nardos silvestres
pronuncian el espectáculo de su último adiós junto a un charco de barro.
II.
Nada hay en las manos del pájaro.
Como un papel horrible
cruje, solloza, se muere por fin el frigorífico
mientras la sangre corre
por las manos del pájaro
en las que nada hay:
ni el aire de su vuelo
ni las plumas, ni el hueso, ni siquiera el silencio.
31- 10- 2009
Pronto
la noche no es más que un manantial cegado
donde no corren ni estrellas, ni nubes, ni pájaros.
Sólo un manto tenaz del desconsuelo.
Un agujero oscuro en el que ando.
7 noviembre 2009
El corazón del miedo no cesa de latir.
Quiero creer que el viento traerá algo mejor
pero no lo consigo. Los labios
se aturden en el aire reseco
y ya se han olvidado de los besos.
No me digáis que puedo seguir viviendo.
La falsedad es obvia
y espantosa.
Mis dedos escriben solos
criptogramas del más allá
refugios llenos de sueño
donde no caben sueños.